Nos quedamos callados. No decimos nada, o al menos nada que adquiera un significado importante. Callamos y respiramos. Nos respiramos. Yo te miro de reojo y te sonrío, y tú disimulas copa en mano. Y es que a veces nos sobran las palabras, y las letras, y los motivos. Nos hablamos por dentro.
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Emilia