Qué se puede decir de un año que se escapa contigo del brazo... Podría emborronar las palabras con angustia y tristezas bañadas con tu voz, confesar que el disfraz que se ponen mis pestañas va más allá de la simpleza de la estética, enumerar todas las lágrimas derramadas en cada batalla, cada error irresoluble... Pero he optado por pintarme la cara de azul y centrarme en las bufandas que algunos nombres propios han tejido para abrigarme el corazón durante estos doce meses. Porque también ha sido un año lleno de descubrimientos y sonrisas, de luchas que sí merecen la pena, de abrazos a desconocidos no tan desconocidos ya, de jardineros y luchadores, de piruletas con forma de corazón y licor café en la terraza, de manos levantadas por un mundo mejor, de reuniones que alimentan el espíritu, de miradas que resucitan el alma, de cercanía y lejanía a la vez, de islas desiertas y mares que queman, de poesía, de bailar sin parar, de dar volteretas en la cama, de quedarse sin palabras pero también de soltar todo lo que quería decir... Un año de altos y bajos y más altos y más bajos aún... Un año... Con sus doce meses y sus 365 días...
Cómo me hubiera gustado compartirlo contigo.
Seminario Maceta Combi
Hace 1 año

:(
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