Somos como una tormenta a la que nunca llega la calma, el calor que buscan las manos frías en invierno, lobos feroces que devoran sus ganas, faquires llenos de sed tras años en el desierto, manantiales de agua y sal, saltos mortales desde ventanas que anuncian casualidades, ansiedad, melancolía, fuerza, sonrisas, giros, aire, lápices de colores, nanas... Somos un rompecabezas que nadie más sabe montar.
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